13 septiembre 2012

Tarta homenaje a Bradley Wiggins

Tarta de limón con lemon curd
Tarta de limón con lemon curd, originalmente cargada por farandwell.

Música para acompañar (*)


(*) Esta versión de Let's Forget de Julia Stone y Benjamin Biolay es tan deliciosa como la tarta. Estoy absolutamente rendida a sus pies... Con ella como banda sonora es imposible hacer algo sin amor

Ingredientes:
- Dos huevos
- Un yogur (de limón, preferiblemente)
- Dos vasitos de yogur de leche
- Un vasito de yogur de aceite de girasol
- Dos vasitos de yogur de azúcar
- Dos vasitos de yogur de harina
- Ralladura de un limón
- Un sobre de levadura
- Canela

Para la lemon curd:
- Ralladura de dos limones
- 200 gramos de azúcar
- 100 gramos de mantequilla (o margarina)
- 3 huevos enteros (opcionalmente también se puede añadir una yema más)
- 200 mililitros de zumo de limón

Preparación:
Empezaremos preparando el bizcocho. Lo primero es batir los huevos a mano. Una vez hecho, les añadimos la ralladura de limón y el yogur y mezclamos bien. Entonces, añadimos la leche y el aceite y removemos (lo mejor son unas varillas manuales). Echamos el azúcar y continuamos removiendo. Ahora es el momento de echar la harina (si la tamizamos, mejor), la levadura y la canela. Mezclamos bien hasta conseguir una masa sin grumos y algo líquida.

Preparamos el molde donde vamos a hacerla: lo encamisamos y si tenemos miedo de que se nos pegue el bizcocho, usamos papel vegetal cortado a la medida. Echamos la masa y metemos al horno, que tendremos ya caliente. Allí lo dejaremos unos 40 minutos a 175 grados.

Mientras se cuece, preparamos la lemon curd, que es lo más laborioso. Se trata de una crema de origen inglés que se puso de moda en el siglo XIX. Su significado literal es cuajada de limón y se usa para untar galletas y scoones a la hora del té. También sirve de relleno en bollos, magdalenas, muffins... En un bote y en la nevera se conserva hasta una semana. Pero si cocemos el frasco al baño maría lo convertimos en conserva...

Empezamos rallando la parte amarilla de dos limones. Le añadimos el azúcar y mezclamos bien. Es el momento de echar la mantequilla. Para desleirla, lo mejor es poner el bol al baño maría y remover con cuidado. Cuando esté al punto, añadimos los huevos batidos y el zumo de limón y mezclamos bien sin quietar del fuego. Aquí lo dejaremos entre 10 y 13 minutos removiendo de vez en cuando. La crema irá esperando poco a poco hasta conseguir una consistencia similar a las natillas. Una vez en este estado y pasado el tiempo, ya podemos usar la crema o embotarla.

Cuando el bizcocho está hecho, lo desmoldamos y dejamos reposar unos quince minutos. Así damos tiempo también a que la crema temple. Pasado este tiempo echamos lemon curd por encima del bizcocho y la repartimos bien con una espátula. El truco está en dejar una buena capa por todos los lados visibles. Dejamos que enfríe y metemos en el frigorífico hasta la hora de consumir. La tarta os encantará y la lemon curd sobrante os alegrará desayunos y meriendas, como el Cola Cao.

Comentarios:
Como veis, me he sentido inspirada con el título, por eso de que la tarta es amarilla y con su toque británico... pero en realidad es un postre con crema inglesa de limón. Es laborioso, pero no díficil. Y la idea no es original ni mucho menos. La vi en mi reciente descubrimiento, Las Recetas de Yas, un blog altamente recomendable y simpático que descubrí gracias a Anita), y busqué cómo preparar la crema en Las recetas de mamá (imprescindible, señores). 

Lo importante cuando nos ponemos ante el fogón es preparar los ingredientes antes de empezar. Medir los que se puedan, ordenarlos, etc. De hecho, lo que más tiempo lleva es rallar los limones. Por lo demás, es coser y cantar. Dependiendo de vuestro molde y horno quedará de una forma u otra, pero seguro que en todos los casos estará deliciosa y molona. Ya sabéis que yo uso la Superchef para hornear y eso cambia un poco el resultado final, pero eso no quita que ésta sea una tarta ideal para 'tirarse el moco' en una comida casera si la dejamos bonita y la decoramos con gracia, no me digais que no.

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