lunes, 18 de marzo de 2013

Me llamo Clemente

Bizcocho de mandarina
Bizcocho de mandarina, originalmente cargada por farandwell.

Música para acompañar (*)
(*) Un caramelito musical

Ingredientes:
- Una mandarina grande o una y media si son pequeñas (si son clementinas, mejor)
- Seis huevos
- 200 gramos de azúcar
- 250 gramos  de almendra natural molida
- 120 gramos de harina (lo ideal es mezclar de maíz y de trigo)
- Un sobre de levadura en polvo
- Una cucharada de anís (opcional, yo no le puse)
- Rodajas de mandarina confitada de adorno

Preparación:
Lavamos bien las mandarina con agua templada. Como las usaremos sin pelar, tenemos que ser muy cuidadosos con este apartado y, si es necesario, usar un cepillo para ello. La trituramos con la batidora y reservamos un momento.

Por otro lado, batimos los huevos con el azúcar hasta que doblen su tamaño y añadimos la pasta de mandarina. Si vamos a usar anís, es el momento de incorporarlo. Seguimos batiendo y le añadimos la almendra molida (yo la he pulverizado con ayuda de mi trituradora, pero también se puede comprar ya así). Lo integramos todo bien con ayuda de una espátula y echamos la mezcla de harinas y levadora. Seguimos mezclándolo todo bien hasta obtener una masa ligera.

Encamisamos un molde con mantequilla y harina, o lo forramos de papel vegetal, y vertemos la masa. Lo llevamos al horno, que tendremos precalentado, y lo dejamos allí unos 40 minutos a 180 grados con calor por abajo, aunque vigilamos por si se hace antes. Luego, lo sacamos, lo desmoldamos y lo dejamos enfriar sobre una rejilla. Lo decoramos con mandarina confitada y listo para desayunar.

Para confitar mandarina se necesitan unos 130 gramos de azúcar y unos 60 mililitros de agua. Dejamos que hierva y añadimos las rodajas de la fruta. Dejamos que hierva a fuego medio hasta que coja un tono dorado subido y empiece a caramelizarse. Entonces, las sacamos y las dejamos secar sobre un papel de horno. Cuando se puedan tocar, ya podremos usarlas para decorar o comérnoslas así.

Por cierto, el caramelo líquido sobrante podemos dejarlo solidificar sobre papel. Luego, lo envolvemos y lo guardamos en la nevera para cuando nos apetezca un dulce.

Comentarios:
Dicen que a la tercera va la vencida y va a ser que sí. Tres veces he intentado hacer este bizcocho y solo a la tercera quedó como a mí me gusta. Tomé la idea original de Claire y la 'tuneé' un poco para que me quedara esponjoso. La verdad es que es un bizcocho de los que pesan y de textura un tanto curiosa por la almendra. Soprende. También por ese sabor intenso que le da la piel de la mandarina.

Lo que no permite es conservarlo muchos días porque se queda duro. Aguanta dos o tres bien, pero hay que tenerlo tapado y si es envuelto en papel filme, mejor, porque así guarda esa humedad tan rica. Claro, que con lo bueno que está no creo que dure más de 72 horas.

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