jueves, 3 de octubre de 2013

Verde para llorar

Ensalada de cebolla asada
Ensalada de cebolla asada, originalmente cargada por farandwell.

Música para acompañar (*)
Basia Bulat – Go On
(*) Otro de esos tesoros que descubro gracias a Spotify. Sientensen, cierren los ojos y disfruten

Recetas de ensaladas puede haber lo menos tres millones repartidas por el mundo (y por la blogosfera), por eso yo no me canso de buscar y reproducir. Me encantan. Sin embargo, probando probando me he dado cuenta de que cuanto más sencillas son más me gustan. Puede que ninguna supere la tradicional de lechuga batavia, tomate maduro, cebolla roja y ajo -todo de la huerta- que se hacía en casa de mi tía, pero esta que os traigo se le acerca.

La encontré en un libro de recetas bajas en hidratos de carbono que me compré en la Fnac hace ya unos meses. Es de Nicola Graimes y trae platos muy apañados. El único inconveniente es que, a veces, los ingredientes son un poco especiales y no los encuentras en un súper básico, pero con un poco de organización... En el caso de esta ensalada, el secreto está en la cebolla, que ha de ser morada. Por cierto, que si sois del norte y tenéis a mano unas con denominación de Zalla (por ejemplo), mejor que mejor.

La lista del súper:
- Espinacas baby (y brotes verdes variados, si queréis)
- Una cebolla morada grande
- Un aguacate
- Vinagre balsámico
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal
- Pimienta

Con las manos en la masa:
Untamos una fuente resistente al calor (tipo Pyrex) de aceite de oliva y cortamos la cebolla morada en gajos de dos o tres centímetros de grosor. Los esparcimos por el recipiente y lo metemos al horno, que tendremos ya precalentado. Lo dejamos hacerse a 200 grados durante 25 minutos, aunque vigilándolo para que no se queme. Una vez que la cebolla esté tierna y dorada por algunos sitios, la sacamos y dejamos que enfríe

En el bol que vayamos a llevar a la mesa ponemos los brotes verdes y espinacas. Añadimos el aguacate pelado y cortado en gajos. Y por último, echamos la cebolla templada. Preparamos el aliño con dos cucharaditas de vinagre balsámico, otras dos de aceite, sal y pimienta y lo vertemos por encima. Removemos con cuidado y lo llevamos a la mesa.

Notas al pie:
Esta receta para dos es muy sana. Apenas tiene hidratos de carbono, lo que la hace ideal para dietas en las que nos interesa perder grasa y para cenar. Pero también es un acompañamiento perfecto para otros platos más contundentes donde sí aprovechamos para añadir carbohidratos (por ejemplo, carne o pescado con boniato al horno o patatas asadas).

Pese a que sea una preparación 'de dieta' es muy sabrosa. El truco está en que el aliño estén en su punto y en esa maravillosa cebolla morada. Que no es lo mismo comerla cruda -crujiente, picante y más fuerte- que asada -tierna, más dulce y suave. Probadlo y me contáis.

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