jueves, 2 de enero de 2014

Llama al chino, niño... Ah no, espera, que tenemos pollo y limón

Pollo al limón
Pollo al limón, originalmente cargada por farandwell.

Música para acompañar (*)

(*) ¿Eres de la Resistencia? 

¿Qué? ¿Todavía con resaca? Yo empecé el año trabajando. Vamos, que el día 1 por la tarde estaba ya al pie del cañón. Y de forma voluntaria. Alguna vez había que experimentarlo, ¿no? Tampoco es tan malo, salvo porque me perdí la comida familiar, pero afortunadamente reuniones en torno a la mesa hay más al año.  En fin, que no hay que quejarse tanto, que nos convertimos en agujeros negros y no mola nada de nada. Lo que nos tenemos que decir cuando tengamos tentaciones es 'Animo, valiente' y cantar. Que es lo que yo hago cuando voy a correr y no puedo más. Y me funciona, ¡oiga! (un saludo a la señora ¡oiga! de Indautxu, por cierto)

Me encanta la comida oriental. Y la china no digamos. Pero la mayoría de los que hay en España son 'fast food' pura y dura (y de chino tienen menos de lo que dice), lo que influye mucho en el sabor. Por eso, cuando Su colgó su receta de pollo al limón no tardé ni dos horas en ponerme manos a la obra. No es muy difícil y tampoco es de 'dieta', pero sin duda es más sano que bastante de lo que nos encontramos en algunas cartas. Y por supuesto, sabe mucho a limón, más que a aceite... Ya me entendéis. Probadlo. Merece la pena. De todos modos, si os gusta el chino del barrio, seguid yendo, que seguro que está de chuparse los dedos.

La lista de la compra:
- Dos pechugas de pollo en tiras
- 150 gramos de harina de maíz y dos cucharadas más
- Un huevo
- Dos cebolletas
- Medio vaso de caldo de pollo
- Una cucharada sopera de salsa de soja
- Un diente y medio de ajo
- Jengibre
- Entre dos o cuatro cucharadas soperas de zumo de limón
- Ralladura de un limón
- Dos cucharaditas de azúcar
- Sal
- Aceite de oliva

Con las manos en la masa:
Vamos a empezar preparando el pollo. Para ello, cortamos las pechugas en tiras y las marinamos en una fuente de cristal con el ajo, la soja y un poco de jengibre. Lo dejamos reposar toda la noche en el frigorífico. Pasado ese tiempo es el momento de rebozarlo, pero de una manera especial. Batimos el huevo y pasamos el pollo por él. Luego lo ponemos a escurrir en un colador y lo pasamos por la harina de maíz. Para esto, ponemos los 150 gramos en una bolsa de plástico y echamos las tiras de pollo. Agitamos bien y sacamos a un plato.

Ponemos aceite de oliva de forma generosa en una sartén (si es un wok, mejor) y dejamos que caliente bien. Entonces, freímos el pollo durante tres minutos, lo sacamos y escurrimos. Volvemos a dejar que tome temperatura la sartén de nuevo y repetimos la operación. Reservamos.

Es el momento de preparar la salsa. Cortamos en brunoise muy finita las cebolletas y el ajo. Lo salteamos con dos cucharadas de aceite y cuando empiece a dorarse, añadimos las dos cucharadas de maicena. Dejamos un minuto y añadimos el caldo, la ralladura del limón, el zumo, el azúcar y la sal. Removemos y dejamos que se haga y reduzca durante cinco minutos. Una vez pasado el tiempo, la trituramos con la batidora y volvemos a poner al fuego. Es el momento de echar el pollo. Lo removemos para que coja el sabor y ya lo podemos servir.

Notas al pie:
Este plato puede ser muy completo si lo servimos acompañado de arroz basmati, por ejemplo. O con una ensalada. Pero también podemos montarnos una comida de picoteo y ponerlo en una fuente para pinchar. Si queremos aumentar su sabor a limón podemos hacer dos cosas: uno es echar más ralladura de limón a las pechugas cuando las ponemos a marinar, y la otra es espolvorearlo una vez terminada la preparación justo antes de servir. 

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