jueves, 30 de enero de 2014

La tarta de la cuñada

Tarta de requesón y avenaTarta de queso y avena, originalmente cargada por farandwell.

Música para acompañar (*)
(*) Pongamos un poquito de alma a lo que queda de semana y el finde llegará en un pispás

Aquí llega una tarta contundente. Tiene 750 gramos de queso. Una barbaridad. Sin embargo, su sabor es delicado. No es muy dulce, pero tiene un no sé qué que invita a seguir comiendo. Y, además, hay algo que cruje ligeramente. ¿Qué será? Pues el ingrediente que la hace especial: la avena. Sí, la avena, lo que antes comían los caballos y ahora se ha convertido en ingrediente fitness por excelencia.

Ahora, que nadie piense que esta receta es light. Ni siquiera baja en carbohidratos. Es una señora tarta contundente, con su todo y sin nada. Eso sí, no es la más golosa del mundo. De hecho, si te gusta el azúcar, añádeselo todo y acaba con ese dulzor sutil. Eso sí, no se lo chives a El Comidista, que es la receta de su cuñada May y a él le chifla.

La lista del súper:
Para la base
- 150 gramos de azúcar
- 50 gramos de azúcar
- 75 gramos de avena en copos

Para el relleno
-160 gramos de harina
- 50-75 gramos de azúcar
- Medio kilo de requesón
- 250 gramos de queso fresco
- 3 huevos
- Una vaina de vainilla
- Medio limón

Con las manos en la masa:
Empezamos con la base. Para ello, derretimos la mantequilla en un cazo a fuego suave sin que hierva y la mezclamos con 150 gramos de azúcar, la avena y la harina. Engrasamos un molde desmontable (de unos 25 centímetros, apunta El Comidista) y extendemos esta pasta con ayuda de las mano. Hay que formar una capa fina, pero consistente. La metemos al horno, que estará precalentado, durante diez minutos a 200 grados. Una vez hecha, dejamos que enfríe.

Ahora, vamos con la masa. Abrimos la vainilla a la mitad con un cuchillo, y pasamos su filo por dentro. Rascamos bien para desprender las semillas y la pasta que la recubren, y que echamos en un cuenco. En él también vertemos la ralladura de limón, entre 50 y 75 gramos de azúcar, el requesón en dados, el queso fresco desmenuzado y los huevos ligeramente batidos.

Batimos con ayuda de las varillas eléctricas. Debemos obtener una crema homogénea, sin grupos, que verteremos sobre la base horneada y fría. Volvemos a meterlo todo al horno precalentado hasta que cuaje y se dore. Tarda entre 30 y 40 minutos.

Nata al pie:
Como ya he dicho, no es una tarta para golosos, por lo que puedes añadir azúcar según tus gustos, pero ojo, sí es un pastel muy perfumado. Es increíble el aroma que le da la vaina de vainilla (mucho mejor que el extracto o la pasta), sobre todo si, además, es buena. También se le nota mucho la ralladura de limón. Es un postre denso. Y aunque nos puede parecer algo soso al principio, realmente tiene mucho encanto.

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