lunes, 28 de julio de 2014

Teta de novicia... italiana

Panna cotta de cardamomo y albaricoque Panna cotta de cardamomo y albaricoque, originalmente cargada por farandwell.

Música para acompañar (*)
Lana Del Rey – Brooklyn Baby
(*) Algo suavecito y que nos lleve a otro cielo, como la pannacotta bien hecha

Hace unas semanas estaba viendo Masterchef. Los concursantes tenían que hacer una pana corta bajo la atenta mirada (y los consejos) de un chef italiano, Andrea Tumbarello. Durante la prueba, me di cuenta de que algunos no tenían ni idea de cómo hacer este postre. A lo mejor eran los nervios -de hecho, creo que muchas veces fallan por ellos, no porque no sepan-, pero hubo errores de bulto, como cocer la gelatina. Ahí se me encendió la bombilla.

Esta no es la primera panna corta que hago. De hecho, hay otras colgadas en este blog, como una de café que hice para el cumple de mi costilla. Me gustan mucho, aunque no me doy muchos caprichos porque la nata no me conviene. Como me había portado muy bien en las últimas semanas, abrí la nevera y me dije: mañana ya tengo postre. Y saqué la nata y unos albaricoques muy maduritos que tenía en el cajón para que no se me pasaran. El resultado, buenísimo, qué voy a decir yo.

La lista de la compra:
- 200 mililitros de nata (yo usé Kaiku sin lactosa)
- Una hoja de gelatina
- 20 gramos de azúcar
- 3-5 granos de cardamomo (conviene romper uno o dos)
- 3 albaricoques
- Almíbar casero (hecho con la misma cantidad de azúcar que de agua, unos 15-20 gramos)

Con las manos en la masa:
Ponemos la nata en un cazo con el cardamomo y lo llevamos a ebullición. Apagamos el fuego y dejamos que repose. Cuanto más tiempo, mejor para que se aromatice lo suficiente. Se puede dejar de un día para otro. Después, lo colamos.

Mientras tanto, hacemos el almíbar. Dejamos que cueca unos quince minutos, hasta que espese. Es el momento de preparar la fruta: la pelamos y la cortamos en dados pequeños iguales. Cuando el almíbar haya cocido, añadimos el albaricoque y dejamos que se haga todo junto unos diez minutos, no más, hasta que se ablande. Si es necesario, sacamos la fruta y dejamos que el almíbar reduzca hasta que tome algo de color. Luego, ponemos una cucharada o dos en cada molde que vayamos a usar y reservamos.

Volvemos a poner la nata al fuego y dejamos que hierva. En ese momento retiramos del fuego y le añadimos la gelatina. Antes, la habremos tenido a remojo en agua fría durante unos diez minutos. Removemos bien y lo vertemos en los moldes donde habremos puesto el caramelo y la fruta, que debe estar, por lo menos, atemperado. Lo dejamos enfriar y lo llevamos a la nevera, donde ha de estar al menos tres horas antes de desmoldar y servir. Suave, fresco y delicioso.

Nata al pie:
Los italianos, que algo saben de panna cotta, dicen que la buena es aquella que se mueve como una teta de mujer. Sí, la expresión puede resultar algo machista, pero tiene su parte de razón. Se trata de un postre de nata cocida que debe saber a ella y donde no debemos abusar de la gelatina para no echarlo a peder. No tengáis miedo por ello. Aunque parezca que no va a cuajar, hacedme caso, lo hará. Aunque eso sí, no uséis natas 'light' ni moñeces similares, usad de la que sirve para montar, que es la buena (a falta de la de leche de vaca del pueblo, claro).

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