miércoles, 10 de julio de 2013

Arroz para primaveras vascas

Arroz caldoso con gambones
Arroz caldoso con gambones, originalmente cargada por farandwell.


Música para acompañar (*)
(*) Vamos con esta semana, que el verano ya está aquí, aunque no lo parezca

Ya ha entrado el verano y aquí, por el norte, seguimos como si fuera invierno. Vale que no hace tanto frío, pero en mi armario sigue habiendo jerseys, pantalones largos, calcetines y katiuskas. No recuerdo nada parecido. Lo juro. Durante los últimos meses yo creo que no ha hecho sol más que siete días y no seguidos. De hecho, me puse sandalias tres días y al cuarto me arrepentí.

Con el tiempo así, es imposible darse a los placeres culinarios más estivales. Lo que sigue pidiendo el cuerpo es comidita rica y calentita para templar el ánimo. Por eso me decidí a reproducir una receta que vi hace meses en Mi dulce tentación. Era un arroz caldoso con gambas, cosa que yo no había hecho nunca, pero no me pareció tan complicado. Y realmente no lo fue. Salvo cogerle el puntito de sal y el de la cantidad de caldo necesaria. Pero todo tiene arreglo según va cociéndose. No os la perdáis: ni la receta, ni la bitácora.

La lista de súper:
- 200 gramos de arroz (normal o especial para caldosos, prohibido el bomba)
- Un litro de caldo de pescado (tened a mano más por si fuera necesario)
- 6-8 gambones frescos
- Dos tomates
- Una zanahoria
- Media cebolla blanca
- Un diente de ajo
- Pimienta
- Una cucharadita de pimentón dulce
- Una cucharadita de orégano (si es fresco, mejor)
- Sal
- Aceite de oliva

Con las manos en la masa:
Este plato tiene tres partes: el sofrito, el arroz y los gambones. Empezamos por estos últimos. Los marcamos en la cazuela donde vayamos a elaborar la receta. Echamos un chorrito pequeño de aceite y dejamos que se hagan un minuto por cada lado. Una vez han cambiado de color (de gris a naranja), sacamos el marisco y lo reservamos.

En esa misma cazuela (que es recomendable que sea un poco honda) haremos el sofrito. Si ha quedado algún resto de las patas del marisco, lo retiramos, pero no la limpiemos. Ese juguito que ha soltado es ideal para la elaboración. Ponemos un chorro de aceite y mientras coge temperatura preparamos las verduras. Cortamos en dados pequeños la cebolla y el ajo, y rallamos la zanahoria pelada. Primero, doramos la cebolla, cuando se haya vuelto transparente, echamos la zanahoria y dejamos un par de minutos. Por último, añadimos el ajo y esperamos a que se haga todo junto.

Por otro lado, preparamos los tomates: los escaldamos para pelarlos y los cortamos en dados. Cuando el sofrito esté en su punto, los añadimos y dejamos que se siga haciendo todo unido. Una vez en su punto (queda una salsa melosa pero no un puré), añadimos el arroz para sofreírlo minuto y medio. Añadimos el pimentón e inmediatamente, sin que se queme, vertemos el caldo de pescado. Yo usé uno que venden ya listo, pero con una calidad más que aceptable. Esto es muy importante para el resultado final. Si tienes tiempo y ganas, también puedes hacerlo tú.

En principio yo eché un litro, pero es conveniente tener a mano más por si vemos que reduce muy pronto. Es un arroz caldoso, por lo que no debe faltar líquido. Bajamos a fuego medio, rectificamos de sal si fuera necesario, y añadimos la pimienta al gusto y el orégano. Dejamos que se haga durante unos quince o veinte minutos (mira lo que recomienda el fabricante del arroz), aunque lo mejor es probarlo a partir del minuto diez para ir controlando el punto. 

Cuando esté a falta de un par de minutos, añadimos el marisco por encima, tapamos y terminamos de hacer. Servimos caliente y con un poco de hierbas frescas espolvoreadas. Os chuparéis los dedos.

Notas al pie: 
Este arroz es caldoso por lo que es importante tener un buen caldo (casero o comprado) y no ser rácanos con él a la hora de añadirlo. No queda bien si nos hemos quedado corto porque ni sería un arroz caldoso, ni un risotto, ni un arroz normal. Tengamos cuidado con esto y si hay que añadir más líquido a mitad de la cocción, hagámoslo, aunque templémoslo antes para que no pare de hervir.

Si no os gusta añadir el marisco entero, una vez marcado en la sartén podéis pelarlo y quitarle la cabeza para no encontrar tropezones, pero a la vista queda mucho más bonito dejar al menos una pieza por plato entera. Otra cosa importante es no pasarse con el punto de los gambones. De ahí que los añadamos al final. 

Por último, no es una receta que aguante bien el paso de las horas. El arroz empieza a beberse el caldo y queda una especie de masa un poco fea. Es mejor hacer la cantidad justa y comerlo al momento. Está delicioso. Vale más quedarnos con ganas que tener que comer engrudo a la fuerza.

1 comentario:

Y tú... ¿ya lo probaste?

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