miércoles, 23 de abril de 2014

Cupcakes, fase 2: los bizcochos con sabores

Mis primeros cupcakesCupcake de vainilla y de tiramisú, originalmente cargada por farandwell.

En el anterior post ya os adelanté que a la masa básica de los bizcochos de cupcakes se les puede añadir aromas, sabores, 'tropezones'... para darles un 'toque'. Esto ofrece muchas posibilidades. Podemos dar rienda suelta a nuestra creatividad. ¿A que apetece un cupcake de tiramisú? Pues solo hay que combinar un bizcocho de café con una crema de mascarpone por encima y cacao espolvoreado...

Pero ¡ojo! esto de combinar es un tanto arriesgado. Imaginaos, un bizcocho de plátano con un 'frosting' de... ¿caramelos de violetas? Lo mismo a alguien le gusta, pero no es mi combinación ideal, desde luego. De todos modos, como esto va sobre gustos, no seré yo quien le ponga puertas al campo. Lo que pretendo en esta publicación es dar algunas ideas para hacer bizcochos especiales y sorprender a nuestros comensales. Y, evidentemente, esto lo sabrán aprovechar los menos experimentados, porque los que ya sois pro me daréis mil vueltas (y, a lo mejor, hasta las recetas...)

Opción 1. Bizcochos de oreo
Esta idea es muy sencilla. Y se trata de añadir galletas oreo trituradas a la masa. Lo normal serían unas seis. Pero eso depende de lo mucho o poco que os gusten. Como si queréis añadir doce. Quedará muy intenso, eso sí. E, incluso, muy negro... Lo único que tenemos que hacer es machacar las galletas con un mortero o mediante un procesador de alimentos (tipo picador). Una vez pulverizadas -a mí me gusta que queden en amiguitas más que en polvo para encontrar los tropezones- se añaden a la masa, se bate con las varillas para que se integren y listo. ¿Ya sabéis de quién es la receta?

Cupcakes de oreo
Cupcake de oreo, originalmente cargada por farandwell.


Opción 2. Bizcochos Chiquilín
Es una variación de la idea anterior. Y el 'modus operandi' es el mismo: machacar las galletas y añadirlas a la masa. Resultarán unos bizcochos más dulzones. A mí como más me gusta es partiendo las 'chiquilín' en trozos más o menos grandecitos -sin pasarse, claro- para que se noten. Suelen quedar crujientes y eso sorprende bastante.


Opción 3. Bizcochos con sabor a spéculoos
¿Conocéis estas galletas? Son las típicas de Navidad en el centro de Europa. En Ikea suelen traer para estas fechas. Y si no, las encontráis en algunos supermercados -y cafeterías- en la estantería de las galletas bajo la marca Lotus. Tienen un sabor entre galleta y caramelo, pero con muchas especias -entre ellas, el jengibre-. Para hacer unos bizcochos con sabor a ellas solo hay que localizar la mezcla de especias (en pasta o en polvo) en las tiendas especializadas en repostería, y añadirlos a la masa. Si es en polvo, junto a la harina y en la cantidad que deseemos. Si es en pasta, al final, como casi todo. Con una cucharadita os bastará.

Opción 4. Bizcochos de frutos secos
Para llevar a cabo esta operación tenemos tres caminos. Uno es el normal: hacer la masa básica y añadirle al final los frutos secos triturados o en pasta: quedan muy bien con avellanas, pistachos y almendras tostadas, con nueces al natural, o con crema de cacahuete casera (que no lleva aceites, os debo la receta, aunque es taaaan fácil... que me da hasta apuro). La segunda vía es hacer la segunda masa básica que os recomendaba, siguiendo la receta de mummy al pie de la letra. El zumo de naranja no se nota, pero le aporta jugosidad. Y el tercer modo es usar aromas líquidos que venden en tiendas especializadas. La cantidad va al gusto, pero basta con unas gotas, o con una cucharadita.


Opción 5. Bizcochos de frambuesas o arándanos
Para hacer bizcochos con sabor a frutos rojos hay quien usa pastas que venden ya preparadas. No son mermeladas ni dulces. Son preparaciones parecidas a cremas espesas o caramelos líquidos. Sin embargo, yo prefiero usar las frutas tal cual. Y no hay truco: se rellenan las cápsulas y se esconde alguna unidad -o varias- dentro, bien enmascaradas en la masa. Al horno y listo. La única precaución es no pasarse con la cantidad.


Opción 6. Bizcochos de naranja o de limón
En esta opción pasa como con los frutos secos. Podemos usar ralladuras de la piel de estos cítricos y un poco de zumo para darle sabor a la masa. Basta con añadirlos a la masa, batir y listo. Pero también podemos usar aromas o 'saborizantes' -son más densos e intensos-. Mis preferidos son los de Nielsen Massey y los de LorAnn Oils, pero son más difíciles de encontrar que los de ScrapCooking, muy válidos también, aunque menos fuertes. Basta con una cucharadita para que la mezcla adquiera un sabor y un olor delicioso. Sin embargo, si lo que os gusta es la acidez de estas frutas, lo mejor es que utilicéis la primera vía. 


Opción 7. Bizcochos de manzana o pera
Manzanas y peras son dos de las frutas que mas se usan para los bizcochos. Y cómo no, en los cupcakes también tienen cabida. A mí me gusta incorporarlas a la masa en trozos. Para ello, las pelo y las corto en dados chiquitines, los enharinamos ligeramente y los 'escondemos' en la masa de cada cápsula. Otra forma es incorporarlo en forma de compota. Es decir, cocemos la fruta, la hacemos puré y la añadimos a la masa. Se puede echar todo de golpe y batirlo para luego rellenar los moldes. O bien, echar una capa de mezcla, una cucharadas de puré de fruta y otra capa de mezcla. Evidentemente, también podemos usar aromas.


Opcion 8. Bizcochos de café
Para hacer un cupcake de tiramisú lo ideal es hacer un bizcocho de café. Pero en vez de mojarlos en líquido -porque se desmoronarían- lo ideal es añadir un buen chorro de buen café frío a la masa y batirla, o usar aroma de café, que es una opción mucho menos arriesgada, e integrarlo bien en la mezcla. La única precaución es no echar demasiado porque amargaría demasiado y opacaría el resto de sabores.



Opción 9. Bizcocho de vainilla
Aquí no hay mucho misterio porque la vainilla es uno de los sabores más habituales. Para obtenerlo podemos usar azúcar vainillado -a mí no me gusta mucho-, una vaina de vainilla buena -mejor para preparaciones donde podemos 'hervirla' en algún líquido-, aroma de vainilla o extracto de vainilla (el mejor es el de Nielsen Massey, sin lugar a duda). Estos dos últimos se añaden a la masa cuando nos parezca bien.


Opción 10. Bizcochos a la cerveza
Sí, amigos, la cerveza también puede ser un ingrediente del bizcocho de nuestros cupcakes. La primera vez que oí hablar de esta idea fue gracias a Nigella Lawson, que tiene una receta llamada chocolate Guinness cake (en 'cristiano': tarta de chocolate y cerveza Guinnes). Evidentemente, es un sabor delicado. Mi consejo es solo usarlo cuando vayamos a hacer cupcakes con buttercream de Guinness o de chocolate, para pisar sobre seguro. Aunque si no nos importa arriesgar, el arte es libre...  Y cómo aromatizamos los bizcochos: añadiendo cerveza a la masa, según esta fiable receta (creedme si os digo que todo lo que hace esta chica está bien testado), o la de Alma Obregón (ya sabéis, la gurú española de estos dulces). O si no, usando reducción de Guinness, si es que la encontramos. Yo no la conozco... Igual debería decir todavía


Opción 11. Bizcochos rellenos
Aparte de aromatizar los bizcochos, también podemos rellenarlos una vez horneados. Es muy muy fácil. Solo hace falta un 'sacabocados' de cocina del tamaño adecuado. Se encuentra fácil: en tiendas de utensilios de cocina grandes y pequeños. Su funcionamiento es fácil: se pincha en la masa, mejor dando vueltas y presionando poco a poco que a lo bruto, y se saca. Luego, tiene un muelle para vaciar la parte del bizcocho que hemos quitado y usarlo de tapa, si fuera necesario.
El agujero hecho en el cupcake lo podemos rellenar de cremas de sabores, mermeladas, nutella... lo que se nos ocurra. Luego, podemos taparlo con parte del bocado hecho y cubrirlo con el 'frosting'. No se nota nada.

Mis primeros cupcakes
Cupcake relleno de mermelada de frambuesa, originalmente cargada por farandwell.

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