martes, 22 de julio de 2014

Me gustan las cerezas... me gustas tú

Helado de cerezas Helado de cerezas picotas, originalmente cargada por farandwell.

Música para acompañar (*)
(*) Por razones obvias... También podía haber escogido la canción que da título al post, pero no vamos a repetirnos tanto, ¿no?

Es tiempo de cerezas y los que vivís en el campo sabéis lo que eso significa, que te las encuentras por todos lados. Los que lo hacemos en la ciudad también nos damos cuenta por la cantidad de ellas que encontramos en fruterías y supermercados, a precios más que aceptables. A mí me encantan al natural, pero a veces, también me gusta aprovecharlas para hacer mermeladas, salsas y, por qué no, helados.

Cuando en mi nevera apareció una caja de dos kilos de picotas pensé que tenía que aprovecharlas de alguna manera. Y aunque aguantaron sin ponerse malas muchos días, cogí un buen puñado para elaborar este helado que, por cierto, nació en La cocina de Frabisa. Es el primero que hago con fruta que no se vuelve líquido al pasarla por la batidora, así que su textura es diferente. A veces, te encuentras algún trocito de cereza y eso deja ver que lo que hay bajo ese precioso color es fruta de verdad.

La lista de la compra:
- 300 gramos de cerezas
- 50 mililitros de almíbar (hecho con 50 gramos de azúcar y 50 militros de agua)
- 200 mililitros de nata (yo usé sin lactosa de Kaiku)
- 40 gramos de azúcar blanquilla
- 15 gramos de miel

Con las manos en la masa:
Lo primero que hay que hacer para preparar este helado de cerezas es ocuparse de la fruta. Empezamos preparando el almíbar: ponemos el azúcar y el agua en un cazo y lo dejamos hervir a suave entre cuatro y seis minutos. Mientras tanto, limpiamos las cerezas: las partimos a la mitad y quitamos el hueso.

Una vez limpias, las añadimos al almíbar y dejamos que se haga todo junto durante unos ocho o diez minutos. Cuando estén blandas, lo retiramos del fuego y dejamos que enfríe. Yo lo dejo de un día para otro. Luego, lo trituramos con la batidora y lo reservamos en la nevera.

Llega el momento de montar la nata. Recordad que lo mejor es tener el recipiente y los utensilios en el congelador unos minutos antes de ello para que no se corte. A la nata líquida le añadimos el azúcar y la miel y batimos con las varillas hasta que se monte (ojo, que no esté muy dura). Es el momento de añadir la fruta y mezclar con movimientos envolventes con ayuda de una espátula o una cucharada grande.

Ahora, lo ponemos en la heladera siguiendo sus instrucciones. En mi caso, a la media hora ya se ha montado y lo puedo depositar en un tupper hermético. Lo tapo con papel de hornear y lo cierro. Hay que mantenerlo en el congelador durante al menos tres horas. Queda un helado muy cremoso y perfumado. A la hora de servir no es necesario sacarlo mucho antes del congelador.

Nata al pie:
Como habréis visto, para hacer este helado lo primero es elaborar algo así como un puré de frutas. Lo mejor es hacerlo el día antes porque así nos aseguramos que esté frío y que el reposo asiente los sabores. Lo mejor es hacer un almíbar para que el azúcar no forme grumos o 'pelotas' con las cerezas. También mantiene éstas bastante enteras, algo que nos interesa porque a mí me gustan los helado con tropezones.

Otra cosa que ya habréis observado es que siempre uso miel para hacer helados. La miel es un azúcar invertido natural y ayuda a que en la congelación no se formen cristales. El alcohol es otro ingrediente que contribuye a que los helados sean cremosos. Sin embargo, no abuséis ni de uno ni de otro para que el resultado sea bueno. Ambos otorgan sabor a la mezcla y pueden eclipsar el ingrediente principal.

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